jueves, 27 de noviembre de 2008

El Hijo de la Famosa

El Hijo de la Famosa
B”H
Cuentecillo
De Malcah

Todas las tardes, alguien recogía a Benjamín a la salida del colegio. No era siempre la misma persona, y, a menudo era alguien, hombre o mujer, que él no había visto nunca, pero el chaval conocía el coche, enorme y muy lujoso, que la empresa de publicidad mandaba a recogerle y que le llevaba hasta los estudios en donde trabajaba su madre. En cuanto se apeaba una nube de fotógrafos y cámaras le rodeaba como si el acontecimiento no se repitiera a diario. A veces se veía luego en algún programa de los llamados “del corazón”, acompañado por un comentario bastante insulso en el que se informaba al público que “este niño encantador” iba a ver a su Mamá que le quería mucho. Frecuentaba un colegio de alumnado restringido en el que todos eran como él, hijos de personajes célebres, quince veces divorciados y cuyos hijos, de diferentes padres o madres, según los casos, estaban desparramados por toda la superficie del mundo civilizado.

Se repetía, pues, la escena a diario. El entraba en el estudio y veía a su madre desnuda, posando y fotografiada, filmada y dibujada por un equipo de profesionales de la información en el que se integraban de inmediato los reporteros que le habían esperado a la puerta. No fueron pocas las ocasiones en las que a él también le desnudaron para que posara junto a su madre. Hacia las 18 horas le llevaban de vuelta a casa en donde las criadas le encarecían hacer los deberes, que solían ser pocos, antes de jugar y ver la tele. Su madre llegaba cuando él llevaba dormido varias horas. No recordaba que se hubieran dado las “Buenas Noches” alguna vez.

Así fue la vida hasta el día en que cambiaron la directiva del estudio y el nuevo jefe decidió que ya se desnudaría otra famosa ante los ojos de los periodistas y del público. Dicho en otros términos, la famosa perdió el empleo. Benjamín se encontraba en el estudio en aquel preciso momento. Su madre, completamente desnuda, estaba sentada en el suelo, llorando desconsoladamente. El pobre chiquillo la miró con una inmensa ternura y le sugirió que se vistiera para volver a casa, pero ella le miró sin parecer entender lo que decía. Por fin, le contestó:”Pero, hijo mío, ropa, lo que es ropa, no sé si tengo.” Entonces, él recordó un espléndido traje de novia que se encontraba colgado en el vestuario y que, según decían, había lucido en una película de grandísimo éxito de taquilla una artista aún más famosa que su madre. Fue a descolgar el traje de su percha, se lo puso a su madre y ambos volvieron a casa en un taxi que pagó él con su dinero de bolsillo. Entonces, ocurrió el milagro: su madre, vestida de novia, sonrió con una inmensa ternura y le apretó contra su pecho, diciendo:”¡Qué bueno eres, hijito del alma! Ahora, voy a buscar un trabajo que pueda hacer vestida.” Benjamín le sujetó la cola del traje de novia y ambos entraron en su casa rebosando felicidad mientras él preguntaba: “¿Por qué no se casó contigo mi Papá?” y ella contestaba:” Estaba muy atareado, sabes, se le olvidó”

jueves, 20 de noviembre de 2008

Agradecimiento

Malcah quiere agradecer de corazón todas las muestras de afecto que ha recibido en las últimas semanas: sean por teléfono, correo, en persona o en pensamiento.

Mil gracias a todos y a todas.